El cambio de Dinastía en España, de los Austrias a los Borbones.

Al final de la Guerra de Sucesión española (1701 – 1713) por la muerte sin descendencia de Carlos II de Habsburgo (el Hechizado), se instaura en el trono de España la Casa de los Borbones.

El primer rey Borbón, Felipe V (el Animoso), (1700 – 1746), tras su llegada a España, trajo consigo la remodelación de los antiguos palacios de la dinastía de los Austrias. Los incendios sufridos por el viejo Alcázar de Madrid la Nochebuena de 1734, y del Palacio de Aranjuez en 1748, hizo que el primer monarca Borbón no se encontrara a gusto, sino incómodo, con la añoranza del espléndido Palacio de Versalles, por lo que hizo venir a la Corte a destacados arquitectos franceses e italianos para construir el nuevo Palacio Real y remodelar los palacios de los Sitios Reales, a donde el rey acudía de forma alternativa según la estación del año; El Escorial en otoño, Aranjuez en primavera, La Granja en Verano y El Pardo en invierno.

Los arquitectos y un nuevo barroco más clasicista.

Entre los italianos destaca Filippo Juvara, su discípulo Juan Bautista Sacchetti (o Sachetti), Andrea Procaccini, Francesco Sabatini, y los franceses Degroz, Robert de Cotte, y el ingeniero Esteban Marchand, por lo que los jóvenes arquitectos españoles se formaron junto a éstos en las obras reales y en la construcción del Palacio Real nuevo de Madrid.

El análisis actual de estas construcciones nos demuestra cómo fue penetrando en España el lenguaje barroco clasicista más estructural que decorativo, oponiéndose al llamado barroco nacional, que usaba ornamentos más complejos, promovidos por arquitectos como Pedro de Ribera o José Benito de Churriguera.

El Real sitio de la Granja de San Ildefonso.

El Real sitio de la Granja de San Ildefonso , o Palacio de La Granja, se encuentra en El Real Sitio de San Ildefonso, más conocido como La Granja, un municipio de la provincia de Segovia. Las intervenciones de la época en el Palacio de la Granja obedecieron a las aspiraciones versallescas de un Felipe V hipocondríaco e inspiradas por su segunda esposa, Isabel de Farnesio. El rey lo eligió como retiro tras haber abdicado en su hijo Luis I, para prepararse para la muerte santa, tal como hizo Carlos I en Yuste.

El Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, ubicado en la Sierra de Guadarrama, en un paraje de robles y de pinos, se rodeó de un escenario de jardines, fuentes y esculturas, muy del gusto francés e italiano. El fallecimiento de Luis I por la viruela a los diecisiete años hizo que Felipe V retomara la Corona, aspirando a hacer de este palacio el centro de su corte.

En la remodelación, se conserva la estructura originaria de un palacete rural, modelo escurialense, de reducidas dimensiones, de planta cuadrada con torres con chapiteles en los ángulos. Se había edificado aprovechándose como núcleo el patio de la fuente del claustro de una antigua hospedería de frailes Jerónimos del Monasterio del Parral. La ampliación de este palacio, para adquirir la forma de “H”, aumentó su escenografía, empleando el orden arquitectónico gigante, y sus jardines al modo francés.

Real sitio de la Granja de San Ildefonso , o Palacio Real de La Granja, en la provincia de Segovia.
Real sitio de la Granja de San Ildefonso , o Palacio Real de La Granja, en la provincia de Segovia.
El Real Sitio de Aranjuez.

El Palacio Real de Aranjuez, sito en la villa del mismo nombre, en la provincia de Madrid, es el modelo palaciego más representativo del tiempo de Fernando VI y Carlos  III. Se percibe el influjo de arquitecturas italiana y francesa, con un núcleo manierista al modo escurialense. Se ubica en el valle del río Tajo, cerca de la desembocadura del Jarama, cuidándose en el entorno urbanístico con jardines.

Sufrió un incendio en 1748, y lo restauró Santiago Bonavía, un arquitecto italiano en el que se puede intuir la influencia de Bernini, y la espectacular escalera imperial, tan escenográficamente barroca.

La ampliación del palacio por Sabatini durante el reinado de Carlos III dio lugar a una planta en forma de “U”, patio de honor o de armas, o gran plaza palacial, cerrada en su frente por un enverjado de hierro. Sabatini también construyó la nueva Capilla Real.

Palacio Real de Aranjuez.
Palacio Real de Aranjuez.
El Real Sitio de El Pardo.

El Palacio Real de El Pardo se encuentra en el municipio de El Pardo, ubicado a doce kilómetros de la Villa de Madrid. Fue reconstruido por los Borbones ampliando el ya existente del tiempo de Carlos I y Felipe II. Los orígenes se remontan a un pabellón de caza que se construyó durante el reinado de Enrique III de Castilla, el Doliente, debido a su privilegiada ubicación, en medio de un bosque de encinas, pinos y jaras.

El Pabellón de Caza de la dinastía de los Austrias obedecía al estilo herreriano, de planta cuadrada y patio central, con torres en sus cuatro ángulos. La Capilla Real se construyó en el reinado de Felipe IV después del incendio que sufrió en 1604.

Durante el reinado de Carlos III, la ampliación fue encargada a Sabatini, quien duplicó su tamaño y lo acomodó al gusto europeo. Hay que mencionar la Casita del Príncipe de El Pardo, que construyó Juan de Villanueva en 1784.

Palacio Real de El Pardo.
Palacio Real de El Pardo.
El Palacio de Riofrío.

El Palacio Real de Riofrío se encuentra muy próximo a Navas de Riofrío, una pequeña localidad de la provincia de Segovia. El diseño de este palacio, que costeó la reina Isabel de Farnesio, fue realizada por Vigilio Rabaglio. Su planta, rectangular, con un patio cuadrado interior centralizado, en cuyo entorno se disponen las diferentes salas, es un edificio muy parecido al Palacio Real nuevo de Madrid, pero en escala reducida.

Palacio Real de Riofrío.
Palacio Real de Riofrío.
El Palacio Real de Madrid.

El Palacio Real de Madrid, también conocido como el Palacio de Oriente, se ubica en pleno centro de Madrid. Es el más grande de Europa Occidental y uno de los más grandes del mundo.

Había que reemplazar el viejo Alcázar, incendiado en las Navidades de 1734, por otro nuevo más acorde a la arquitectura de la época. El incendio se inició en las habitaciones ocupadas por el pintor francés Jean Ranc (1674 – 1735).

El nuevo palacio juega un papel de emblema real, tanto político como arquitectónico, de la nueva dinastía llegada de Francia. Dos arquitectos italianos, Juvara y Sachetti, diseñaron los proyectos del nuevo Palacio Real de la Corte.

El nuevo rey era nieto de Luis XIV de Francia, y ello impuso nuevas tendencias arquitectónicas en España. Se eligieron arquitectos italianos tanto por su prestigio como por la influencia de su nueva mujer, Isabel de Farnesio. Emplearon tendencias internacionales un tanto eclécticas, a la tradición italiana se suman tendencias francesas sin renunciar a la arquitectura palaciega española.

De planta rectangular, con patio central cuadrado y cuatro torres insinuadas en las esquinas, resultaba más alto que el anterior Alcázar al que sustituía. Se emplea el orden gigante en las columnas, arcos y balaustradas, con una bicromía al emplear alternativamente piedra blanca de Colmenar con otras rosadas procedentes de Sepúlveda. Está considerado el modelo más importante de tipología arquitectónica palaciega a nivel mundial. La imagen que hemos escogido de portada se corresponde con la fachada de este gran palacio.

Merecen la pena visitarse.

Todos estos Sitios se pueden visitar, merece la pena hacerlo, no sólo por la arquitectura, también por las obras de arte, mobiliario y artes decorativas de su interior y por sus espectaculares jardines.

Hasta aquí hemos llegado, gracias por leernos, nos despedimos hasta la próxima entrada en nuestro blog, www.tasararte.com/blog/.

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