El Greco y la Natividad.

Esta semana vamos a felicitar la Navidad con una obra de El Greco: “La Natividad. Esta obra, creada en 1604, se encuentra en el Santuario de Nuestra Señora de la Caridad, en Illescas, en la provincia de Toledo.

Doménikos Theotokópoulos, más conocido como El Greco (1541 – 1614), es el pintor más relevante de los que trabajaron en España durante el siglo XVI. Olvidado durante siglos, fue recuperado historiográficamente en el siglo XIX por su modernidad y particularidades.

Su obra causó un gran interés por sus capacidades expresivas, como consecuencia del misticismo español, y del bizantinismo griego. Digamos que su extensa formación en Italia la trae a España utilizando elementos compositivos de raíz bizantina.

El Greco, su vida y formación.

El Greco nace en Creta en 1541; allí alcanzó cierto reconocimiento como pintor de iconos y de pequeños cuadros. Su siguiente paso, en 1567, con veintiséis años, le lleva a Venecia, metrópoli de referencia en el Mediterráneo oriental. Allí permaneció durante tres años, probablemente integrado en el taller de Tiziano. Le dio tiempo a dominar el nuevo modelo pictórico occidental, y a asimilar la revolución formal desarrollada por sus maestros, Tintoretto y Jacopo Bassano.

En su obra “La expulsión de los mercaderes del Templo” se puede observar la construcción del espacio por medio de la perspectiva, y un intento de estudio de la arquitectura, muy en la línea de Tintoretto en su obra “El Lavatorio”.

En sus primeros años en Italia, realizó su aprendizaje a través de continuas referencias a sus maestros, Miguel Ángel, Rafael, Tiziano, Tintoretto y Veronés. Parte de sus conquistas se pueden ver en las distintas versiones de “El Soplón”, en donde representa diversos juegos de luces.

En 1570, se integra en la familia del Cardenal Alejandro Farnesio. Ello le llevó a entrar en contacto con Parma, y conocer la pintura de Correggio.

El Greco y “El Martirio de San Mauricio y La Legión Tebana”.

A los 36 años se desplaza a Toledo. Quiso hacerse un hueco en el programa artístico de El Escorial. Pensaba que su filiación veneciana podría ser un punto a su favor en el horizonte artístico de Felipe II.

Por aquel entonces se buscaban pintores, y coincidió con el temprano fallecimiento de Navarrete “el Mudo”. De este modo, consiguió el primer encargo: “El Martirio de San Mauricio y La Legión Tebana”, que tendría que funcionar como prueba para su posterior elección, pero el cuadro, que estuvo terminado en 1582, fue sometido a examen y rechazado para sorpresa del pintor. El tema central estaba desplazado y consideraron que provocaba menos devoción de la que se esperaba.

Este cuadro, que fue uno de los más meditados por parte del artista, y en el que puso más empeño, no encajó en las expectativas del monarca, ni por su pincelada ni por su elevado juego manierista de disposiciones de la historia en distintos planos. Todos estos tanteos le llevaron al fracaso en su intento de ser Pintor Real.

Doménicos Theotocopuli, El Greco – El Martirio de San Mauricio y la Legión Tebana, 1580-1582. Óleo sobre lienzo. 445 x 294 cm. Felipe II, 1583 (entrega oficial en 1584), Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid, España.
Doménicos Theotocopuli, El Greco – El Martirio de San Mauricio y la Legión Tebana, 1580-1582. Óleo sobre lienzo. 445 x 294 cm. Felipe II, 1583 (entrega oficial en 1584), Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid, España.

El Greco en Toledo.

El Greco encontró su espacio de trabajo en el grupo toledano que gravitaba en torno a la familia de Luis de Castilla, clérigo e hijo de Diego de Castilla, deán de la Catedral de Toledo, abriendo las puertas de la élite religiosa de Toledo.

Una de sus obras más importantes la pintó en 1588, a los cuarenta y siete años, “El entierro del Conde Orgaz”, un lienzo de gran formato que representa un milagro ocurrido en Toledo en 1312. En los treinta años posteriores continuó residiendo en la ciudad. Su integración a la sociedad toledana se releva en la cantidad de retratos que realizó. Destacamos “La dama del armiño” cuya retratada podría ser la princesa Catalina Micaela de Austria.

La excepcionalidad del estilo de El Greco.

Conforme avanzó su carrera, se fueron acentuando las características formales que convertían su obra en un producto diferenciado en el contexto español: las deformaciones de las proporciones, la desmaterialización del espacio, y la insistencia en la disolución de la pincelada y el color, son sus características, probablemente derivadas del pensamiento manierista italiano, más que como medios para la mística.

En su obra se vislumbra un canon estético diverso, con la acentuación del subjetivismo en la representación y la eliminación de la ventana albertiana, para simbolizar la sobrenaturalidad. Sus ideas artísticas se conocen gracias a las anotaciones que realizó en dos ejemplares, uno de Vitrubio y otro de Vasari.

¡Feliz Navidad!

Hasta aquí hemos llegado, gracias por leernos, nos despedimos hasta la próxima entrada en nuestro blog, que será el viernes 14 de enero, aunque al trabajo que hacemos de tasaciones y asesoramiento, nos incorporamos el lunes 10 de enero; unos merecidos días de descanso para celebrar la Navidad con nuestra familia y amistades (con los que no estén contagiados de este pertinaz y cansino covid que está alterando nuestras vidas) ¡Feliz Navidad! www.tasararte.com/blog/.

Doménicos Theotocopuli, El Greco – El Soplón, o Muchacho encendiendo una candela, 1571-1572. Óleo sobre lienzo. 60,5 cm × 50,5 cm. Museo de Capodimonte, Nápoles, Italia.
Doménicos Theotocopuli, El Greco – El Soplón, o Muchacho encendiendo una candela, 1571-1572. Óleo sobre lienzo. 60,5 cm × 50,5 cm. Museo de Capodimonte, Nápoles, Italia.
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