El tema de Judit decapitando a Holofernes en el Arte.

Rembrandt, Artemisia y Judit.

A propósito de la exposición ““Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas Afines” en el Museo del Prado (de la que hablamos el pasado 28 de junio en nuestro blog con el título: “Las miradas de los genios en el Museo del Prado”), hay un cuadro de Rembrandt de la colección permanente de la pinacoteca del museo que ha sido recientemente rebautizada como “Judit en el banquete de Holofernes”; antes se pensó que la temática se correspondía con Artemisia.

Artemisia fue una mujer humillada y doblegada a un marido del que, recién fallecido, debe beber mezcladas con vino sus cenizas para honrar su memoria, para convertirse en un sepulcro viviente. Artemisa muere envenenada antes de dar el último trago de su rey hecho polvo.

Teresa Posada, conservadora del Museo del Prado, fue quien se dio cuenta de que el tema que Rembrandt quiso plasmar no se correspondía con la leyenda de Artemisa, y la “reconvirtió” en Judit, la liberadora del pueblo de Israel.

El tema trata de Holofernes, un General Asirio a las órdenes de Nabucodonosor II que vivió en el siglo II A.C; su historia sale relatada en el Libro de Judit. El Rey de Babilonia quería vengarse de las naciones del oeste de su reino por no ayudarles en una guerra, y mandó a Holofernes que sitió la ciudad de Betulia. Pero Betulia fue salvada por Judit, una joven judía viuda que le hizo beber en un banquete hasta saciarle, y mientras dormía le decapitó. Judit regresó a Betulia con la cabeza del general y de esta forma los judíos vencieron al enemigo.

Judit y Holofernes.

El tema de Judit y Holofernes ha sido tratado en la obra de los más insignes pintores: Botticelli, Giorgione, Tiziano, Rembrandt, Caravaggio, Artemisia Gentileschi o Goya, incluso también inspiró una ópera de Mozart. Es increíble cómo temáticas tan desgarradoras y crueles son elegidas de manera recurrente por los artistas, temas e historias de las que posiblemente no hubiéramos oído hablar nunca.

A diferencia de Rembrandt, que trató el tema de una forma más “amable”, el trato de los artistas Caravaggio y Artemisia Gentileschi que le dan al tema de Judit y Holofernes es de un modo tremendamente desgarrador y muy sangriento. Una enérgica Judit sujeta con fuerza y asistida por una mucama al gigante Asirio, que dormía en su lecho los excesos de un banquete y sorprendido toma conciencia y despierta cuando ya es tarde. La bella Judit con una espada ya ha herido mortalmente por el cuello a un hombre que, desprevenido, no supo anticiparse a la artimaña femenina. Por salvar a su pueblo Judit urdió un plan que estaba consumando.

Judit, Holofernes y Caravaggio.

En la obra de Caravaggio, titulada “Judit y Holofernes (Giuditta e Oloferne)”, Judit se muestra de pie, majestuosa e impertérrita, mientras que su criada está nerviosa y al acecho de lo que pueda pasar. La obra es de gran realismo y crudeza, y provocaba reacciones de horror y sorpresa a los que la contemplaban, en su momento fue una obra absolutamente revolucionaria. Recientemente se ha encontrado otra versión del tema cerca de Toulouse, Francia, otra versión del mismo tema atribuida al gran maestro italiano.

Judit, Holofernes y Artemisia Gentileschi.

Y en el caso de Artemisia Gentileschi, “Judit decapitando a Holofernes (Giuditta che decapita Oloferne)”, de 1620, posterior a la de Caravaggio, las telas, peinados y joyas suntuosas que exhiben los personajes del lienzo y la oscuridad de la noche, inciden aún más en el terror de una escena que produce escalofríos, la traición en medio de la noche…

Artemisia también es conocida por un grave escándalo. Fue víctima de una violación, por parte de su maestro de pintura, poco antes de la creación del cuadro; esto puede ser interpretado en clave psicológica como un deseo de venganza por la violencia que ella misma había sufrido. Quién sabe.

Esto es todo por hoy, buen fin de semana hasta la próxima entrada en nuestro blog www.tasararte.com/blog/

Artemisia Lomi Gentileschi – Judit decapitando a Holofernes (Giuditta che decapita Oloferne), 1620. Óleo sobre lienzo. 99 cm × 162,5 cm. Galería Uffizi, Florencia.

 

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