El Manifiesto Simbolista.

El Simbolismo fue un movimiento artístico coetáneo al Postimpresionismo. Más que un estilo, fue una corriente de expresión del espíritu que surge en la Europa Continental industrializada de comienzos de la segunda mitad del siglo XIX, muy en consonancia con la poesía.

Fue en 1886 cuando el crítico de arte Jean Moréas, anunciaba en un suplemento cultural el Manifiesto Simbolista. Los años posteriores fueron determinantes para el éxito del movimiento.

La causa común del Simbolismo fue un claro enfrentamiento a las corrientes academicistas, realistas e impresionistas, ya obsoletas. Con la imaginación, el Símbolo y la Alegoría, los Simbolistas aportaron una estética decadente, con imágenes oníricas sublimes y perturbadoras, basadas en iconografías míticas del misterio y del ocultismo. Cabe mencionar a Honoré Balzac, que dijo que la misión del arte no es copiar la naturaleza, sino expresarla.

También cabe recordar cómo escritores como Charles Baudelaire, o Stéphane Mallarmé, utilizaban el consumo de drogas para realizar sus escritos. Los grandes predecesores del Simbolismo son Goya, William Blake y Johann Heinrich Füssli.

La temática de estos pintores es muy heterogénea. La mujer adquiere un papel simbólico y decadente, como algo perverso e inocente a la vez, una figura exótica y sensual, un ser fascinante y peligroso al mismo tiempo.

El Simbolismo francés. Gustave Moreau.

El patriarca de la vertiente francesa es Gustave Moreau (1824 – 1898). En sus obras “Edipo y la Esfinge” o “Hércules y la hidra de Lerna”, gozó de un absoluto reconocimiento, y decide retirarse en su estudio para encontrar nuevos mensajes visuales. Durante este periodo realizó cientos de acuarelas y óleos de pequeño formato. La temática favorita se centró en la figura de Salomé, una mujer imprevisible y castradora, asunto del que realizó múltiples versiones.

Gustave Moreau - La Aparición. Acuarela. 106 x 72,2 cm. París, museo de Orsay, conservado en el departamento de Artes Gráficas del museo del Louvre. Moreau es considerado el padre del Simbolismo pictórico.
Gustave Moreau – La Aparición. Acuarela. 106 x 72,2 cm. París, museo de Orsay, conservado en el departamento de Artes Gráficas del museo del Louvre. Moreau es considerado el padre del Simbolismo pictórico.
Pierre Cécile Puvis de Chavannes.

También queremos destacar la aportación de Pierre Cécile Puvis de Chavannes (1824 – 1898). Este artista nos ofrece una calidad esmáltica de las obras, con la utilización del color uniforme en extensas superficies planas de colores fríos, elimina la perspectiva ilusoria, influyendo en el colectivo de los Nabis. En la pintura de Chavannes, el decorativismo y la gran escala, son rasgos esenciales. Sus temas son paisajes silenciosos, y figuras con atuendos clásicos. Destacamos “El bosque Sagrado” o “El pobre pescador”.

El Simbolismo onírico de Odilon Redon.

Dentro del Simbolismo, también destaca en su vertiente más onírica, Odilon Redon (1840 – 1916). Fue un artista independiente, aislado y con una visión muy personal, que manifiesta su interés por el mundo botánico y animal, por la creación de seres disparatados, procedentes del mundo de los sueños, del subconsciente, de la melancolía. Ofrece grabados y litografías con largos títulos. Evolucionó hacia una pintura de pastel y óleo muy colorista y luminosa. Éste fue sin duda precursor del Surrealismo.

El Salon de la Rose+Croix.

El Simbolismo creo el Salon de la Rose+Croix en 1892, un grupo de breve existencia, con una dependencia clara del academicismo, con cierta influencia de los Prerrafaelistas, e impregnados de la necrofilia de Edgar Allan Poe, y fascinados por Nietzsche o Richard Wagner. Repudian la pintura de historia, el orientalismo, las escenas rústicas, los bodegones, y apoyan los temas legendarios, los mitos, los sueños, las alegorías.

Muy marcados por Arnold Böcklin y sus alegorías sobre la muerte, como podemos ver en “La isla de los muertos”. Fue tal el interés que produjo el Salón de la Rosa Cruz, que se presentaron artistas de todas las nacionalidades. Acabamos diciendo que el Simbolismo fue una expresión de la decadencia de una sociedad que busca el mito, la leyenda, intentando expresar un estado mental irreal, más allá de la realidad visible.

Estos artistas tenían una impecable factura académica, y se enfrentaron a una auténtica revolución del lenguaje plástico, creando una forma nueva, un estilo nuevo, opuesta al Impresionismo, pero convencidos de que lo importante era la idea y la emoción.

En último término decimos que Paul Gauguin, el Grupo de Pont-Aven y los Nabis, expusieron en el Salón de la Rosa Cruz. Esto es todo por hoy, gracias por llegar hasta aquí, nos despedimos hasta la próxima entrada en nuestro blog www.tasararte.com/blog/.

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