El mito de Orfeo, su mejor arma: la música.

Orfeo es un héroe especial, sus hazañas no son guerreras, sino que tiene que ver con su poder a través de la música, y su descenso a través de los infiernos para rescatar a su mujer, Eurídice. Su padre fue el rey tracio Eabro, y su madre, la musa Calíope. Su habilidad musical con la lira y el canto conmovía a toda la naturaleza.

El descenso de Orfeo al reino de Hades.

El motivo de su descenso a los infiernos es en busca de su esposa, Eurídice, la ninfa que muere por la picadura de una víbora, y su inconsolable marido se arriesga a bajar a los infiernos para suplicar a Hades y Perséfone que le permitan volver al mundo de los vivos.

Llegar a donde están los patriarcas del infierno no fue fácil. Gracias a su habilidad en el canto, logra vencer obstáculos, como disuadir al barquero Caronte y al Can Cerbero, para que le ayudara a acceder a la pareja divina. Acceden a que Eurídice retorne con él con la condición de que no se vuelva a mirarla hasta que esté arriba, en la tierra. Orfeo no puede vencer su impaciencia y mira a su amada, perdiéndola para siempre.

Muerte de Orfeo.

El músico murió despedazado a manos de mujeres tracias, envidiosas de su fidelidad a Eurídice. Según otras fuentes, falleció destrozado por un rayo de Zeus, irritado por las revelaciones de Orfeo sobre el otro mundo.

Orfeo en el arte.

En el arte, la temática de viajar al más allá es recurrente. Heracles, Odiseo y Eneas, obedecen a un encargo heroico, para eso viajan al más alla; en cambio Orfeo tiene un carácter transgresor. Consiguió un fin imprevisto, adquiriendo conocimiento de la Verdad del más allá. Significa la voz que guía el comportamiento humano en los misterios órficos.

Los tres episodios principales del mito de Orfeo que mayor difusión tuvieron en las artes, son sus habilidades como músico, su descenso a los infiernos, y su muerte a manos de las celosas tracias.

Sin duda el episodio de su vida que más se ha representado en la Edad Moderna es su bajada a los infiernos, y el momento en el que la pareja se dispone a abandonar el inframundo, tras haber amaestrado a monstruos guardianes y convencido a Hades y Perséfone con sus cantos. El dolor inconsolable de Orfeo inspiró a Rodin, y su imagen a los pintores simbolistas.

Esto es todo por hoy, nos despedimos hasta nuestro próximo blog www.tasararte.com/blog/

Émile Lévy – La muerte de Orfeo (Mort d'Orphée), 1886 Óleo sobre lienzo. 206 x 133 cm. Musée d’Orsay, París, Francia. Nº de inventario: RF 103.
Émile Lévy – La muerte de Orfeo (Mort d’Orphée), 1886 Óleo sobre lienzo. 206 x 133 cm. Musée d’Orsay, París, Francia. Nº de inventario: RF 103.
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