El pasado viernes 15 de junio falleció en Madrid a los 79 años Darío Villalba. Estaba enfermo desde hace varios años, necesitaba un respirador de oxígeno, y finalmente fue un ataque al corazón el que dio fin a su vida.

Nacido en el barrio donostiarra de El Antiguo en 1939, Darío Villalba fue uno de los artistas plásticos españoles de mayor prestigio en la vanguardia internacional de la segunda mitad del siglo XX, pionero, junto a los alemanes Sigmar Polke y Gerhard Richter, en el uso de la imagen fotográfica como materia pictórica. El propio artista declaró en una ocasión que en su obra la pintura es fotografía y la fotografía es pintura. Podemos considerarle uno de los artistas más intensos y radicales del arte español contemporáneo, un adelantado a su tiempo.

Su familia tenía una larga tradición artística y cultural, su padre fue cónsul español en Boston y en Filadelfia; como anécdota de su vida, fuera de su trayectoria artística, fue en Filadelfia la ciudad en la que aprendió a patinar sobre hielo, disciplina en la que llegó a representar a España en los VII Juegos Olímpicos de Invierno en 1956 en Italia.

Con 18 años realiza su primera exposición en la galería Alfil de Madrid y comienza sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, al mismo tiempo estudia Derecho, que abandona, y Filosofía y Letras. También practicaba dibujo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. En París pinta en el taller de André Lhote durante unos meses. En 1962 recibe una beca para estudiar en la Universidad de Harvard, lo que supone una serie de exposiciones en USA.

A lo largo de su vida recibe numerosos premios y distinciones internacionales y de primera categoría, de los que destacamos el Premio Internacional de Pintura en 1973 en la Bienal de Sao Paulo, el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1983 o la Medalla al Mérito en las Bellas Artes en 2003. Su obra está representada en museos, instituciones y colecciones de todo el mundo.

El verdadero protagonista de la obra artística de Darío Villalba es el ser humano en sus facetas y miserias más desgarradas: la soledad, la enfermedad, la angustia, la locura, el dolor, la muerte y en las más sutiles y líricas: sexo, naturaleza, deseo, agua, purificación, serenidad, esperanza, luz y paz.

Esto es todo por hoy. Despedimos con este artículo a este gran easonense (que es una forma culta de decir donostiarra). Él se va, su obra permanece. Gracias por estar ahí y hasta nuestra próxima entrada en nuestro blog www.tasararte.com/blog/

Darío Villalba – La oración, 1974. Escultura. Emulsión fotográfica, chapa de aluminio, metacrilato y lienzo. 255 x 181,5 x 136,5 cm / Figura: 190 x 122 x 54 cm / Base: 19 x 182 x 36,5 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Darío Villalba – La oración, 1974. Escultura. Emulsión fotográfica, chapa de aluminio, metacrilato y lienzo. 255 x 181,5 x 136,5 cm / Figura: 190 x 122 x 54 cm / Base: 19 x 182 x 36,5 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Darío Villalba – Antes 1983, 1983. Emulsión fotográfica y óleo sobre lienzo. Tríptico: 300 x 650 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Darío Villalba – Antes 1983, 1983. Emulsión fotográfica y óleo sobre lienzo. Tríptico: 300 x 650 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

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