La Ilustración.

Nos vamos a situar en la segunda mitad del siglo XVIII, lo que los historiadores han llamado Ilustración. Fue una época cultural caracterizada por la recuperación de los ideales de belleza de la Antigüedad Grecorromana, con la interferencia del Renacimiento, y una concepción antropocéntrica del Universo. Los pintores trataron de recuperar el lenguaje propio del Clasicismo, por su condición sublime. Otros siguieron la práctica propia del Barroco, derivando hacia el denominado movimiento Romántico, propio del siglo XIX. Fue un Clasicismo Romántico, más cercano a lo pintoresco.

Queremos destacar en este post el Retrato Inglés de este periodo. Debido al auge económico experimentado en Gran Bretaña, gracias al Imperio Colonial, se propició la formación de una poderosa población constituida por los estamentos aristocrático y burgués; los altos funcionarios también motivarían la demanda de obras de arte como prestigio cultural y para decorar sus lujosas mansiones.

Tres grandes retratistas.

Vamos a destacar a tres grandes retratistas de la época: Sir Joshua Reynolds, Thomas Gainsborough y George Romney. Todos ellos parten del camino abierto por Holbein el Joven, retratista de Enrique VIII, y del flamenco Van Dick, retratista de Carlos I de Inglaterra. A todos ellos hay que añadirle la influencia del pintor español Murillo, de los coloristas venecianos, y de la inspiración del Renacimiento italiano, sobre todo de Miguel Ángel y Rafael.

Sir Joshua Reynolds. y la elegancia en el retrato

Sir Joshua Reynolds fue el creador de la elegancia en el retrato, hijo de un profesor de Oxford. Viajó por Italia, Flandes y Holanda, enriqueciendo de este modo sus composiciones y aportando una factura más suelta. Sus retratados tienen un toque de elegancia y distinción adecuada a su personalidad y a su posición social. Todos eran embellecidos, pertenecientes a la alta sociedad inglesa. Retrató a aristócratas, poderosos burgueses adinerados, escritores, militares y altos funcionarios a quienes cobraba altos precios por sus retratos, creados minuciosa y lentamente.

Fue fundador de la Royal Academy of Arts de Londres, de la que fue Presidente. Se le concedió la categoría nobiliaria de Sir, y fue el primer pintor de Jorge III de Inglaterra.

 

Retrato
Sir Joshua Reynolds – Self-portrait of Sir Joshua Reynolds (Autorretrato con el busto de Miguel Ángel), ca. 1780. Óleo sobre tabla. 127 x 101,6 cm. Royal Academy of Arts. Londres.
[Reynolds, Joshua; Self-portrait of Sir Joshua Reynolds, PRA; https://www.royalacademy.org.uk/art-artists/work-of-art/O1232. Credit line: (c) (c) Royal Academy of Arts / Photographer credit: John Hammond /]
Thomas Gainsborough y el retrato en el paisaje.

Hijo de un comerciante de lanas, se formó con un ilustrador francés, quien le proporcionó un dibujo ágil y formas pictóricas aún Rococó. Tiene una gran influencia de la pintura flamenca y holandesa del siglo XVII. Comenzó su carrera artística como paisajista, para derivar en el retrato, género pictórico muy demandado por la alta sociedad de su época.

Entre sus peculiaridades, ubica a los retratados en medio del tipo de paisaje más adecuado a sus situación social o personalidad, estableciendo un auténtico diálogo entre los personajes y el entorno.  Supo reflejar las estaciones del año por medio del empleo de distintos tonos cromáticos y diferentes calidades lumínicas; fue un espléndido colorista, de tonalidades claras y transparentes, y de pincelada ágil y suelta. Estableció un equilibrio entre el dibujo y el color.

Como si se tratara de una distintiva nota pintoresca, introduce en sus cuadros fragmentos de ruinas grecorromanas semiocultas entre la naturaleza indómita y pintoresca. En ocasiones domina la luz crepuscular de un día de primavera. Fue el protagonista y fundador de la Escuela Paisajista Inglesa, y el precedente de pintores románticos como Constable y Turner.

George Romney y su modelo lady Hamilton.

George Romney (1734 – 1802) fue un exquisito retratista, hombre mundano, de carácter inquieto e inestable. Hijo de un ebanista. Se casó pronto y abandonó a su mujer y a su hijo para irse a vivir a Londres y viajar por París y Roma. Tiene un dominio técnico de la pintura y un clasicismo un tanto frío y distante. Embellece a las personas retratadas con la idea de reflejar su peculiar psicología. Tuvo una numerosa clientela, sobre todo femenina y de altos funcionarios, burgueses y aristócratas, codiciosos por guardar su propia imagen en los salones de sus mansiones.

Su forma de pintar, semiclásica, no se corresponde con sus vivencias, como hombre apasionado, apasionante y sufrido pintor romántico decimonónico.

La leyenda fatal de este artista fue Emma, o Lady Hamilton, su modelo preferida, a quien retrató en repetidas ocasiones. Enamorado de ella, el rostro elegante de la retratada siempre muestra una gran dulzura y un melancólico ensueño. Personificada como Circe o como Casandra, el rostro de la modelo se conserva en muchos museos. Este elegante retratista sufrió un desengaño amoroso que le ocasionó trastornos mentales y un deterioro físico que le llevó a la invalidez y la muerte.

Retrato
George Romney – Lady Hamilton as Circe, 1782. Óleo sobre lienzo. 53.3 x 49.5 cm. Tate Britain, Londres.
[Emma Hart as Circe c.1782 George Romney 1734-1802 Bequeathed by Lady Wharton 1945 http://www.tate.org.uk/art/work/N05591]
En otra ocasión hablaremos de Allan Ramsay y Thomas Lawrence. Esto es todo por hoy, gracias por leernos, nos despedimos hasta la próxima entrada en nuestro blog www.tasararte.com/blog/

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