Rafael Sanzio nace en Urbino en 1483. Su padre, Giovanni di Santi, era pintor en la corte de Urbino, pero su temprano fallecimiento motivo que su hijo se formará fuera de su taller. Se ha especulado mucho de quién fue discípulo, posiblemente de Pietro Perugino, pero no hay pruebas fehacientes de que se integrará en su taller. En 1504 ya había empezado su carrera, se traslada Florencia en el momento en el que los dos grandes maestros, Miguel Ángel y Leonardo, coincidieron en la misma ciudad, lo que supuso un referente que tuvo notables consecuencias en su evolución pictórica; uno tallaba el David y el otro pintaba La Gioconda.

Rafael, la influencia de Perugino, de Miguel Ángel y de Leonardo.

Lo que hereda de Pietro Perugino es una concepción cuatrocentista de la pintura, representando la tridimensionalidad en composiciones serenas, y una construcción de las figuras muy armónica fuertemente idealizada, sobre todo de los tipos físicos. Ello se puede percibir en la obra tituladaLos desposorios de la Virgen” de 1504, que si la comparamos con la obra de PeruginoEntrega de las llaves a San Pedro”, vemos como Rafael toma prestado el marco arquitectónico general y el esquema compositivo y distribución de los personajes, pero además incluye y mejora los volúmenes de los cuerpos, dotándolos de mayor naturalidad de movimiento, y los pliegues de los ropajes.

A la izquierda, la obra de Pietro Perugino – Entrega de las llaves a San Pedro, 1481-1482, de 335 x 550 cm, fresco que se encuentra en la Capilla Sixtina. Y la derecha, la obra de Rafael Sanzio – Los desposorios de la Virgen (Lo sposalizio della Vergine), 1504, 175 x 120 cm, temple y óleo sobre madera, Pinacoteca de Brera, Milán.

Rafael mantuvo mejorada la dulzura de los tipos físicos de Perugino profundizando notablemente en el tratamiento del color, las sombras y las luces de Leonardo, e incorporó algunas de las novedades de Miguel Ángel en el tratamiento de la figura. Todo ello puede verse en la “Maddalena Doni” y también en el “Retrato del cardenal” que está en el Museo del Prado, y en el “Retrato de julio II” o en “La Donna Velata” y en el “Retrato de Baltasar Castiglione”.

La Virgen con Niño y la Sagrada Familia del cordero.

La “Virgen con Niño” conocida, como “Madonna del Granduca”, creada en 1505, transmite una falsa sensación de sencillez; la simplicidad que consigue transmitir es fruto de un elaborado proceso de composición, que combina la determinación de armonía heredada del cuatrocientos, con la voluntad de dotar de aliento vital que percibe en la obra de Leonardo.

En la “Sagrada Familia del cordero” del Museo del Prado supuso un avance aún mayor en la evolución de su pintura, la utilización del paisaje y la naturalidad que reviste la relación entre las figuras se convierten en un rasgo propio del trabajo de Rafael.

Rafael en la corte papal de Julio II.

En 1508 Rafael deja Florencia para desplazarse a Roma y trabajar en la corte papal de Julio II. Una vez allí, consiguió la dirección del programa ornamental de las oficinas de Julio II en el Palacio del Vaticano. De las cuatro habitaciones que tenían que decorarse, tres fueron ejecutadas bajo su dirección con un amplio equipo de colaboradores, en las que realizó varios frescos de grandes dimensiones que componían un programa de exaltación de poder de la Iglesia y el papado.

Este conjunto es una de las obras capitales de la historia de la pintura occidental. La Estancia de la Signatura fue la primera habitación en iniciarse, Rafael planifico dos grandes frescos enfrentados “La Escuela de Atenas” y la “Disputa del Sacramento”; los otros dos muros fueron representados con “El Monte Parnaso” y el conjunto de “Las virtudes cardinales”, el conjunto componía un programa dedicado a la exaltación del conocimiento intelectual y su inspiración divina, representados por la teología, la filosofía, la poesía y el derecho.

La ornamentación de la Villa Farnesina.

De forma paralela Rafael y su taller colaboraron en la ornamentación de Villa Farnesina, que era una villa-palacio del banquero Agostino Chigi en las afueras de Roma; era una residencia de descanso, y los temas representados estaban relacionados con el ocio y el placer, con un tratamiento mitológico del amor, como por ejemplo “El triunfo de Galatea”.

Su última obra, La Transfiguración.

Rafael y su arte aportaron valores fundamentales que sirvieron para señalar el camino de la evolución posterior de la pintura. Su última obra, titulada “La Transfiguración”, fue encargada por el cardenal Juliano de Medici, futuro Clemente VII, para su sede catedralicia de Narbona, en Francia.

Rafael no pudo concluir este cuadro antes de su fallecimiento, lo concluye su discípulo Giulio Romano. Después de la muerte prematura de Rafael en 1520, el cardenal retuvo la pintura en lugar de enviarla a Francia. Posteriormente la donó a la iglesia de San Pietro in Montorio (hoy actual sede de la Academia de España en Roma). Fue robada por las tropas francesas y llevada a París en 1797, pero después de 1815 fue devuelta al Vaticano, donde se encuentra actualmente.

La obra es especialmente relevante desde el punto de vista formal; su énfasis en la gestualidad, los escorzos, y la iluminación forzada, son elementos dramáticos buscando una relación directa con lo que vendría después, el Manierismo.

El legado de Rafael.

Rafael muere a los 37 años y fue enterrado en el altar que él mismo había hecho preparar en el Panteón en Roma. La pintura de Rafael se convirtió rápidamente en el referente fundamental de clasicismo para los pintores de Europa; algunas de sus obras fueron grabadas por iniciativa del propio Rafael para favorecer su difusión. Gracias por haber llegado hasta aquí. Nos despedimos hasta la próxima entrada en nuestro blog www.tasararte.com/blog/

Rafael Sanzio – La Transfiguración (La trasfigurazione), 1517 – 1520. Temple y óleo sobre madera. 405 x 278 cm. Museos Vaticanos.
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