El carácter de la luz en Monet.

Claude Monet (1840 – 1926) es tradicionalmente conocido como la figura central del Impresionismo. Sin duda es el que más experimentó con este estilo artístico. En su obra, el factor dominante es el claro esfuerzo por incorporar un nuevo modo de visión, sobre todo el carácter de la luz, mientras que en la composición de sus obras, de grandes masas y superficies, sirven únicamente para establecer cierto grado de coherencia.

Monet, creador de las “series”.

El placer por pintar es la cualidad más evidente de su obra, el placer inmediato y ardiente que produce en él la pintura. Nunca se dejó agobiar por problemas de estilo, y desarrolló el concepto de “series”, en las que un motivo es pintado repetidas veces con distinta iluminación.

La formación de Monet.

Su educación artística fue muy elemental, influenciado por los paisajistas de la Escuela de Barbizon. Fue esencialmente un autodidacta, aunque asistió a cursos en le escuela suiza y en el taller de Charles Gleyre, donde trabó amistad con los otros impresionistas.

Su preocupación por el estudio de la luz y su repercusión en el paisaje le lleva a producir una obra más abstracta, pero de presupuestos totalmente figurativos. Su facilidad natural para pintar es excepcional. Algunos historiadores dicen que ningún otro impresionista puede igualar sus cualidades coloristas, además de la constante fe en su propio talento; talento reconocido por otros miembros del grupo. Su falta de educación artística tradicional le permitió una gran libertad pictórica, se siente menos agobiado por el peso de la cultura que le antecede, a la vez que tiene menos tendencia a teorizar sobre lo que hace.

Monet se traslada a Londres.

En 1870, con el comienzo de la Guerra franco prusiana, abandona Francia y se muda a Londres, para evitar ser reclutado. Sus amigos, Frédéric Bazille y Édouard Manet participaron en la guerra. Durante su estancia en Londres conoce al marchante de arte Paul Durand-Ruel, así como las obras del paisajista William Turner, en cuyas obras los contornos se difuminan en la luz. Al terminar la guerra, en 1871, Monet regresa a Francia, viajando por los Países Bajos, y alquilando una casa con jardín en Argenteuil, gozando por primera vez de cierto bienestar económico.

Más hechos (cronológicos) en la vida de Monet.

Es en 1872 cuando acondiciona una barca y pinta en las orillas del Sena. En 1873 funda la Sociedad Anónima de pintores, escultores y grabadores, que sería en núcleo del Impresionismo. Como ya dijimos en el post pasado, el título de una obra suya, pintada en la Havre, da nombre al grupo de los impresionistas, con quienes expuso desde 1874 hasta 1882; a partir de ese momento se aleja del grupo, intentando exponer en el Salón de París, en donde sus pinturas comienzan  a ser aceptadas.

Como anécdota contaremos que juntó el dinero para comprar “Olympia” de su amigo Manet, para luego donarla al Museo del Louvre.

En 1900 viajó a España, a Madrid, con su mujer, para estudiar a los maestros españoles. En 1908 se evidencian los primeros indicios de la enfermedad de los ojos, le diagnosticaron cataratas. Tras dos operaciones, en 1923 recupera la vista y comenzó a pintar sus grandes pinturas de nenúfares, pero una gran depresión le acechaba. Destruyó varias de sus pinturas, ya que no quería que obras sin terminar, como lo son bocetos y borradores, entraran en el mercado, como en efecto sucedió después de su muerte, de cáncer de pulmón en diciembre de 1926 en Giverny.

La pintura al aire libre.

De todos los impresionistas, fue el que con más énfasis practicó el plenairismo, es decir, la pintura al aire libre; ello se debe a que hasta la segunda mitad del siglo XIX las pinturas al óleo o temple eran realizadas artesanalmente ya envasadas en frascos. La invención de los tarros y tubos de pintura, tras la Revolución Industrial, permitió a los pintores llevar sus óleos o témperas al aire libre, bajo el sol, sin que estos elementos se secaran u oxidaran. Esto significa que al aire libre, bajo la luz directa del sol, pudo minuciosamente observar y plasmar casi inmediatamente, con pinceladas libres, los efectos de la luz sobre los objetos, los cambios, las vibraciones de esa luz; por esta razón, la pintura de Monet resulta especialmente vital y llena de armonía.

Precisamente Manet pintó un cuadro en Argenteuil con la escena de Monet en su barca pintando junto con su mujer, un estudio flotante que le llamó tanto la atención como para pintarlo.

Édouard Manet – Monet en su barca (Monet sur son bateau), 1874. Óleo sobre lienzo. 83 x 105 cm, Neue Pinakothek, Múnich.
Édouard Manet – Monet en su barca (Monet sur son bateau), 1874. Óleo sobre lienzo. 83 x 105 cm, Neue Pinakothek, Múnich.
Las “series” de Monet.

Inició varias “series”, Ninfeas o nenúfares”, la serie de “Almiares”, con más de veinte versiones, “Los Álamos”, de 1891, “La Catedral de Ruan”, “Vistas de Londres”, cuyo tema recurrente era la niebla sobre el río Támesis, también de “Venecia”. Hay que destacar el importante papel de Durand-Ruel y el galerista Georges Petit en la venta de sus obras.

La influencia de Monet.

Y por último, comentar la enorme influencia de Monet sobre artistas de la modernidad, como son Giacometti, Kandinsky o André Masson, y gran parte de su creciente popularidad se debió a la pintura de posguerra en los Estados Unidos, en la que el gesto regresa a un primer plano, y en la que se impone el antirracionalismo. El interés por las obras tardías de Monet surgió por el advenimiento de la pintura abstracta. Su mercado no deja de crecer, en 2008 una obra suya alcanzó los 51,7 millones de Euros; era un cuadro de nenúfares, subastado por Christie’s.

Esto es todo por hoy, gracias por leernos, nos despedimos hasta la próxima entrada en nuestro blog, www.tasararte.com/blog/.

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