El Despertar artístico de Estados Unidos tras su independencia.

Tras la Declaración de Independencia de Estados Unidos en 1776, es el momento en que se constituye como nación, y ello lleva a la necesidad de equipararse culturalmente con Europa. En el periodo colonial, las duras condiciones de vida y el carácter puritano de los colonos impidió que surgirá un interés por las artes. El país estaba compuesto por indios nativos y colonos europeos protestantes, que habían emigrado por razones de libertad religiosa, cuestiones económicas y sociales.

Los Limners eran una tradición de pintores autodidactas itinerantes que pintaban letreros de tiendas y rústicos retratos, muy lejos de la concepción de artista europeo. Cuando la población se acrecienta, organizando núcleos urbanos, en el Norte se crea una clase burguesa de mercaderes, y en el Sur, las enormes plantaciones con ciudadanos aristocráticos – latifundistas. Por entonces (siglo XVIII), artistas ingleses de segunda categoría viajaron a las colonias para realizar retratos.

High Style.

Los dos más importantes fueron Benjamin West y John Singleton Copley. Algunos de ellos desarrollaron una peculiar versión del gran estilo inglés, “High Style”, dotando a sus retratos de elegancia. Pretendían ofrecer la moda del Romanticismo en Europa, por medio de temas bíblicos, históricos o literarios, pero fracasaron, porque los patrones norteamericanos rechazaron unos cuadros que exigían un conocimiento especializado y elitista (de historia antigua, de mitología, de la Biblia). Los jóvenes artistas deseaban borrar cuanto antes el pasado artesano del pintor para incorporarse al estatus que tenían en Europa.

La Escuela del Río Hudson, la pintura de Paisaje.

Esta situación convierte la pintura del paisaje como la única opción temática. La Naturaleza como principio y fin espiritual del hombre. Creaban cuadros de gran tamaño en los que predominaba lo sublime en el paisaje, incorporando pocas figuras, y mostrando el proceso de civilización sobre la tierra salvaje.

Vamos a destacar a Thomas Cole. Fue la figura fundacional de la Escuela del Río Hudson. Nace en Inglaterra, su familia emigra a Norteamérica siendo muy joven. Su mérito fue comprar la naturaleza norteamericana a un Nuevo Edén. Funde la pintura de paisaje con el género histórico, siendo inteligible para el espectador. Es el primer artista que sale del estudio para pintar al natural. Un ejemplo de su pintura es la obra de portada de este artículo, Kaaterskill Falls (Cascadas de Kaaterskill), 1826. Óleo sobre lienzo. 25,2 cm. × 36,3 cm. Wadsworth Atheneum, Hartford, Connecticut, USA.

Hay que relacionar esta pintura con el movimiento filosófico y literario de los Trascendentalistas Ralph Waldo Emerson y Henry David Thoreau, que basan en la naturaleza la cabal comprensión espiritual, filosófica y social de la vida del hombre.

El relevo de Asher B. Durand.

Tras la muerte de Cole, aparece Asher Brown Durand (1796 – 1886). Tomó el relevo de la pintura de paisaje, recibiendo el influjo de John Ruskin, por el tipo de pintura descriptiva pictórica – literaria.

Asher Brown Durand – Kindred Spirit (Espíritus Afines), 1849. Óleo sobre lienzo. 117 cm. × 92 cm. Crystal Bridges Museum of American Art, Bentonville (Arkansas), USA.
La evolución de la Escuela del Río Hudson.

Tras analizar la importancia de la pintura de paisaje en los siglos XVIII y XIX en Norteamérica, cabe destacar toda una generación de “impresionistas” locales. Empezaron en el estilo de la Escuela del Río Hudson, pero su pincelada se fue haciendo progresivamente más suelta, y los dos artista más destacados estudiaron en Francia, Frederick Childe Hassam y John Henry Twachtman.

A finales del siglo XIX, en abril de 1886, se produce en los Estado Unidos, en Nueva York, una exposición de los impresionistas franceses, procedentes de la Colección Durant- Ruel. Causó un gran impacto en los artistas locales, especialmente la obra de Monet, que provocó peregrinaciones de pintores norteamericanos a Giverny, y el auge del impresionismo francés por toda América.

Hay que destacar la labor de Mary Cassatt para canalizar la compra de obra de lasa clases altas. La artista, residente en París, perteneció al grupo de los impresionistas franceses, y pudo ejercer de puente en calidad de consejera artística de muchos coleccionistas americanos a los que asesoró.

Childe Hassam es el artista norteamericano más cercano a Monet, por su riqueza de colorido y la importancia que concede al estudio de la luz del sol. Sus obras denotan una excesiva preocupación por lograr la belleza.

Childe Hassam – La Quinta Avenida en Washington Square, Nueva York, 1891. Óleo sobre lienzo. 56 x 40,6 cm. ©Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.

John Twachtman fue un pintor de paisaje que utilizó los conocimientos impresionistas de la luz y el color, pero es menos deudor en el estilo y la temática.

En resumen, el Impresionismo americano es mucho más conservador que el francés, las formas están más claramente definidas, la pincelada es más respetuosa, y el color está modificado en valores tonales. Los norteamericanos resultan mucho más influidos por los Postimpresionistas Gauguin y Van Gogh. Esto es todo por hoy. Gracias por leernos, nos despedimos hasta la próxima entrada en nuestro blog www.tasararte.com/blog/

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