Nicolas Poussin (1594-1665) nació en Normandía, Francia, donde comenzó su formación artística en la pintura. Debido a su vocación por el dibujo, pronto se trasladó a París, donde conoció a varios maestros. Estudió detenidamente la colección pictórica del rey, especialmente las obras de Rafael, pintor al que siempre admiró profundamente. En París, hizo amistad con el poeta italiano Marini, quien lo introdujo en el mundo de la mitología y le encargó una serie de dibujos para ilustrar los poemas de Ovidio.
En 1639, el rey Luis XIII lo convocó a París para decorar la gran galería del Louvre con la historia de Hércules. Su estancia de 18 meses le trajo numerosos disgustos debido a los celos e intrigas que despertó entre sus colegas parisinos. En 1642, regresó a Roma, donde se estableció y vivió hasta su muerte.
Poussin sigue generando debates entre los historiadores del arte acerca de si pertenece a la escuela francesa o italiana. No obstante, lo realmente importante es valorar su obra, considerando su calidad pictórica y su inconfundible delicadeza cromática. Fue un creador de una iconografía singular, llena de belleza y sensualidad. Sus composiciones destacan por la destreza en el dibujo, un colorido refinado y una preocupación meticulosa por la textura de los paisajes, las carnaciones y los paños. Estas características lo han consagrado como un creador de obras de belleza inconfundible.
Bacanal es un lienzo de 122 x 169 cm que estuvo entre los cuadros de Felipe V en el Palacio de La Granja de San Ildefonso, desde donde llegó al Museo del Prado. Inicialmente, se atribuyó erróneamente a Castiglione. En la obra se representa a Dionisio, es decir, Baco, ayudando a Ariadna a subir a su carro tirado por leones. Junto a la pareja aparecen grupos de sátiros, ménades y erotes, que transmiten el regocijo típico de este tipo de cortejos. La escena está narrada por el poeta romano Ovidio, quien relata el encuentro entre Baco y Ariadna en la isla de Naxos, donde ella había sido abandonada por Teseo tras ayudarle a salir del laberinto del Minotauro (Metamorfosis, VIII).
El cortejo de Baco, compuesto por bacantes, sátiros y ménades, precedido por Sileno sobre un asno, aparece enmarcado por una frondosa vegetación y con el mar al fondo. En esta obra, al igual que en otras de Poussin, resalta la influencia de Tiziano, así como su interés por el detallismo y la búsqueda de las mejores calidades en los elementos secundarios, como la naturaleza y los diversos objetos representados.