El surrealismo en su contexto histórico.

Esta semana queremos iniciar el curso hablando del Surrealismo, quizás, el movimiento de vanguardia artística que todavía persiste, y persistirá. Su nacimiento se sitúa a principios del siglo XX, un periodo en el que el discurso oficial en Europa era patriarcal, clasista y nacionalista. Los beneficios del progreso, técnico e industrial, vinculados al capitalismo, desembocan en el gran drama de la Primera Guerra Mundial.

Este discurso político, social y cultural, de los Estados que quieren instrumentalizar el arte, es al que se enfrentan revolucionariamente los surrealistas. Las creaciones de este ismo están destinadas a destruir las convenciones culturales y sociales más arraigadas.

El Surrealismo y lo irreal.

El Surrealismo aspira a crear un nuevo humanismo mediante la reconciliación de los aspectos racionales e irracionales del hombre, lo consciente y lo inconsciente, reunidos y aceptados mutuamente. Para lograr estos objetivos, cualquier medio es bueno.

Existe una prevalencia de la idea frente a la forma, y el artista juega el papel de Mago, creador de enigmas; por ello, la importancia del “azar”. El azar es una vía mágica y mística, que permite al inconsciente ponerse en marcha y lograr sus deseos. Su imaginería -la del Surrealismo– es de carácter incómodo, de un intimismo hermético y desasosegante por el uso de lo siniestro, lindando con Eros, y con un marcado carácter provocador: lo sexual, lo fetichista, el masoquismo, el sadismo, el obsesivo tratamiento de la mujer como objeto, características del Surrealismo.

El Surrealismo y los sueños.

El Surrealismo enlaza algunos discursos innovadores de la modernidad en esta primera mitad del siglo XX, como son el psicoanálisis de Freud, el Comunismo, y el rescatar “Los cantos de Maldoror (Les Chants de Maldoror)”, de Conde de Lautréamont. A todo ello se une la autoridad de André Bretón.

Con respecto a “Los cantos de Maldoror”, ensalzan lo políticamente incorrecto, el asesinato, el sadomasoquismo, la violencia, la blasfemia, la obscenidad, putrefacción y la deshumanización. Los surrealistas lo rescataron del olvido.

Freud publica “La interpretación de los sueños”, y aunque el grupo intentó diversos acercamientos, éste los trató con desprecio; extraño en un personaje experto en eliminar fronteras mentales.

En el aspecto político, los surrealistas se inscribieron en el Partido Comunista francés, resultando una relación conflictiva, dada la rigidez disciplinaria del partido que regía el Comunismo. Finalmente, se alinearon con Trotski, a favor de un arte revolucionario independiente.

Momentos clave del Surrealismo.

Podemos distinguir tres momentos clave: en 1919 se inician las actividades del Grupo, centradas en una serie de experiencias y sesiones, como el trance hipnótico, la escritura automática, los relatos inconscientes o las representaciones oníricas. Es la época de los sueños, muy influida plásticamente por la obra enigmática de Giorgio de Chirico.

El segundo periodo se inicia en 1925, en el que dos son las tendencias: el arte semiabstracto y las imágenes de vocabulario figurativo, que son representaciones de sueños o visiones fantásticas. Aquí destacan André Masson, Joan Miró, o Paul Klee.

Y un último periodo, que coincide con los años 30, que consiste en una vuelta a la figuración, un retorno al orden, a la necesidad de Realidad. Aquí destacamos a Salvador Dalí y René Magritte entre otros.

Con respecto a los Temas o géneros se medita en torno a un secreto.

Los artistas son hombre y mujeres de fuerte personalidad, utilizan el Surrealismo como fuente de inspiración, pero también como desencadenante de obsesiones privadas. Toda obra surrealista nos habla del momento cultural en el que fue concebida, y también de la vida personal de su creador, de su simbología privada y peculiar iconografía.

Podemos hablar de tres géneros: el autorretrato con animales. Desde las Cuevas de Altamira, fábulas medievales, manuscritos iluminados y caricaturas del siglo XIX, el recurso al simbolismo animal como metáfora o mito es un referente del arte visual. En este género destacan Leonora Carrington, identificada con el caballo, Picasso, con el Minotauro, Max Ernst, con pájaros y datos, Remedios Varo, también con pájaros, Leonor Fini, Wifredo Lam, Frida Kahlo, etc.

Otro género son los paisajes o espacios de ensoñación, en los que destaca Yves Tanguy, y Kay Saje.

Y por último, las naturalezas muertas o bodegones surrealistas, entre los que destacan Frida Kahlo y Meret Oppenheim.

Particularmente, al Equipo de Tasararte, nos apasiona el Surrealismo. Esto es todo por hoy, nos despedimos hasta la próxima entrada en nuestro blog www.tasararte.com/blog/.

Rene Magritte – Los amantes, 1928. Óleo sobre lienzo. 54 x 73,4 cm. MoMA (Mueso de Arte Moderno de Nueva York).
Frida Kahlo – Raíces, 1943. Óleo sobre lienzo. 50 cm x 43 cm. Colección privada.
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