A propósito de la venta de una obra de Luis Feito, el Equipo de Tasararte quiere reflexionar sobre el Informalismo en España en la segunda mitad del siglo XX.

La Guerra Civil Española y la I Bienal Hispanoamericana de Arte.

La Guerra Civil española supuso un corte brutal en todos los aspectos de la vida, y también en la actividad artística, pero desde muy pronto, se observan intentos de renovación, un ansia por recuperar la modernidad y la vanguardia artística. Hubo una Bienal Hispanoamericana de Arte, inaugurada en 1951, que supuso un cambio en el Régimen en su política artística. Los intentos de renovación anteriores a la Guerra Civil fueron rescatados para ofrecer una continuidad. El cambio de actitud de las instancias oficiales hacia el arte moderno supuso una recuperación de la vanguardia, en una posguerra, en un aislamiento internacional, y con la implantación de un régimen político autoritario, que en sus programas artísticos desarrolla un lenguaje historicista, basado en modelos de nuestro pasado imperial. Todo ello no propiciaba una atmósfera de renovación.  Pero sí hubo un ánimo de recuperación por parte de los artistas, de continuar reconstruyendo las creaciones que la guerra civil había devastado.

La Escuela de Vallecas.

Es importante mencionar a la Escuela de Vallecas (1927 – 1936), creada por el escultor Alberto Sánchez y por el pintor Benjamín Palencia, y un grupo de artistas en torno a la reflexión sobre el paisaje en España.

La Segunda Escuela de Vallecas (1939 – 1942), tuvo una duración breve, pero su valor testimonial fue intenso.

Los años 40, comienza la renovación de los 50.

También hay que destacar la creación en 1947 del Grupo Pórtico, en Zaragoza, orientado hacia la abstracción.

Otro hito importante fue la creación del grupo Dau al Set, en Barcelona en 1948, formado por Antoni Tapies, Joan Ponç, Modest Cuixart y Joan-Josep Tharrats, y el crítico de arte Juan Eduardo Cirlot. Fue uno de los grandes grupos de la vanguardia surrealista.

En 1949 se celebró la Primera Semana Internacional de Arte de Santander, promovida por la Escuela de Altamira.

Todos estos acontecimientos ponen de relieve el hecho de que la renovación de los 50 había comenzado. La presencia de la abstracción y la herencia surrealista, crearon un campo de cultivo para el desarrollo de la abstracción informalista de los años 50.

El Informalismo.

El Informalismo fue la tendencia a través de la cual la pintura española se incorpora a la vanguardia, alcanzando un reconocimiento internacional.

Los viajes al extranjero de los artistas les pusieron en contacto con una nueva expresividad abstracta. La Sala Gaspar de Barcelona realizó una exposición titulada “Otro Arte” en febrero de 1957, entre los que participaron Karel Appel, Alberto Burri, Willem de Kooning, Jackson Pollock, Mark Tobey, Wols, además de los artistas españoles Manolo Millares, Antonio Saura, y nuestro querido Feito.

Pero el Informalismo español alcanzó características propias, se presenta con una actitud existencial ante la vida, con unos componentes puros de la pintura, como es el gesto, la materia, la mancha, y la expresión libre del color, para plasmar un grito desgarrado y sin limitaciones.

Grupo El Paso, Grupo de Cuenca.

En 1957 se crea el Grupo El Paso, fundado en Madrid, formado por Millares, Feito, Saura, Canogar, Rivera. El Manifiesto que publicaron habla de una revolución plástica.

Otros artistas del momento, plantean la abstracción como una imagen lírica, como es el caso de Fernando Zóbel (1924 – 1984), figura central del grupo de Cuenca. La exaltación del color la protagoniza José Guerrero (1914 – 1991). En todos ellos subyace una negación del color en el ámbito de la pintura, que muestra una actitud rebelde y de repulsa política, una oposición ideológica al régimen y al asfixiante contexto social y cultural.

Hay un componente goyesco, porque la negación del color surge de las pinturas negras; ello es un referente de la afirmación ideológica del Grupo el Paso.

En 1958, en el Colegio Mayor San Pablo, de Madrid, se realizó una exposición “Cuatro Pintores y un escultor”, Canogar, Feito, Millares y Saura son los pintores, y Martín Chirino el escultor. Contribuyeron a encauzar características particularmente españolas en una obra de alcance internacional.

No podemos terminar esta reflexión sin mencionar la inagotable perseverancia de algunas galeristas de la época, como es el caso de Juana Mordó. Los informalistas españoles procuraron realizar un arte de vanguardia, estableciendo una relación con las raíces autóctonas de la pintura española contempladas con una nueva mirada. Gracias por haber llegado hasta aquí. Nos despedimos hasta la próxima entrada en nuestro blog www.tasararte.com/blog/

Manuel Millares – Cuadro 65, 1959. Técnica mixta sobre arpillera. 162 x 160 cm. Instituto Valenciano de Arte Moderno – IVAM.
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