Recuperación de la memoria de dos arquitectos injustamente olvidados. Ese es el objetivo de la exposición que tiene lugar en el Museo de la Fundación ICO y que lleva por título “Arniches y Domínguez. La Arquitectura y la Vida” y que podremos visitar hasta el próximo 21 de enero.

Carlos Arniches Moltó (Madrid, 1895 – 1958) y Martín Domínguez Esteban (San Sebastián, 1897 – Nueva York, 1970) formaron parte de la llamada Generación del 25, término que se utiliza para designar a un grupo de arquitectos vanguardistas titulados entre 1918 y 1925 en la Escuela de Arquitectura de Madrid. La razón de esta denominación fue la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales de París de 1925, que causó un gran impacto a los jóvenes arquitectos madrileños. La compone una élite culta y cosmopolita que entra en contacto con la arquitectura europea moderna y se mueve entre la tradición y la más pura modernidad.

Los dos vivieron el ambiente intelectual madrileño de los años 20 y 30 y las tertulias en los cafés. Una de sus primeras obras fue el Bar del Palace, hotel en el que tuvieron su estudio en la planta baja. Unieron sus talentos durante doce años, de 1924 a 1936, en los cuales realizaron importantes obras como el Instituto-Escuela en 1931 –actual Ramiro de Maeztu-, el auditórium de la Residencia de Estudiantes en 1933 –lamentablemente hoy destruido-, los Albergues de Carretera entre 1928 y 1935 y en especial, el Hipódromo de la Zarzuela en 1935, proyectado junto con el ingeniero de Caminos Eduardo Torroja, y cuya marquesina fue declarada Bien de Interés Cultural en 2009.

Llegó la Guerra Civil Española en 1936 y lo truncó todo, vinieron la depuración y los exilios, y en España cayeron en un injusto olvido. La razón de este forzado “olvido” es que no se posicionaron con el bando ganador; eran demócratas sin una orientación política acusada, no empuñaron las armas pero habían trabajado para la República.

Arniches experimentó el denominado «exilio interior», sufriendo sanciones por parte del Gobierno Español sin poder ejercer profesionalmente como arquitecto durante cinco años, en el Madrid de los años 40 obtuvo algún trabajo como arquitecto independiente, por ejemplo el Café de la Elipa, la reforma del Café Gijón y la construcción de la Farmacia en la calle de Goya, desaparecida. Después consiguió trabajos para el Instituto Nacional de Colonización; en la muestra se exponen sus Poblados de colonización realizados en los años 50 en Córdoba y Badajoz. Finalmente muere en Madrid en 1958.

En el caso de Domínguez la prohibición de ejercer fue declarada a perpetuidad por lo que se vio obligado a abandonar España. Se exilió en Cuba, donde desarrolló una interesantísima carrera profesional durante veintitrés años, hasta la Revolución Cubana en 1960, con lo que tuvo que volver a exiliarse, esta vez a Estados Unidos, donde trabajó como docente en la Universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York) hasta su muerte en 1970. Huyendo de dos dictaduras opuestas, primero de la de Franco y después de la de Fidel Castro, ¿no resulta paradójico?

La muestra reúne más de 300 piezas. Se trata de una colección de documentos, planos originales, fotografías, maquetas y mobiliario que permiten conocer la trayectoria vital y profesional de ambos arquitectos.

Hipódromo de la Zarzuela - Arniches, Domínguez y Torroja. Imagen Cortesía de Archivo Martín Domínguez Esteban.
Hipódromo de la Zarzuela – Arniches, Domínguez y Torroja. Imagen Cortesía de Archivo Martín Domínguez Esteban.

De nuevo, gracias por estar ahí y hasta la próxima entrada en nuestro blog www.tasararte.com/blog/

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