Brancusi, pluriempleado con un don natural.

Constantin Brancusi (1876 – 1957, Constantin Brâncuși en la grafía rumana), nacido en Rumanía en 1876 y fallecido en París en 1957, es uno de los más grandes y cotizados escultores del siglo XX. Para entender más al artista y al personaje, realizaremos una breve reseña de su biografía.

Nació en Gorj, Rumanía, en una familia de campesinos, trabajó de pastor y ganadero desde los trece años. Su formación para leer y escribir es autodidacta. Combinado con su trabajo, fue ayudante de tienda de tallas de madera. Entre otros trabajos, estuvo en una tintorería, en una droguería, y finalmente en una posada, en donde vivió una anécdota que cambiaría su vida para siempre: Brancusi tenía una habilidad natural para la música, y solía tocar canciones populares rumanas. Durante una discusión le desafiaron a fabricar un violín; no falló, y convirtió una caja de naranjas en un violín, siendo este reto presenciado por un cliente acaudalado, que decidió pagarle sus estudios, e ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de Craiova, desde 1894 hasta 1898.

Brancusi, su formación hasta llegar a París.

Posteriormente continuó sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Bucarest, hasta 1901. En 1904 llegó a París para perfeccionar sus estudios, y allí entra en contacto con un ambiente artístico vanguardista, y además de ser alumno de Auguste Rodin, va desarrollando su propio estilo junto a Modigliani, Picasso y Duchamp.

Brancusi, simplificación hasta la abstracción.

Se inspira en el arte primitivo africano, y sobre todo en el arte prehistórico mediterráneo. A lo largo de su andadura fue simplificando las formas hasta volverlas geométricas, llegando hasta la abstracción, con formas puras y elementales que rozan lo espiritual.

Sus creaciones buscan una belleza pura y espiritual, el pájaro, el huevo, las cabezas femeninas, resaltan mediante el pulido de los materiales, utilizando el bronce, el mármol, y muy ocasionalmente la madera.

La anécdota de Brancusi en la Aduana de Estados Unidos.

Como militante del arte moderno, hay otra anécdota divertida y delirante al mismo tiempo; en un viaje en 1926, el Departamento de Aduanas estadounidense, consideraron que su obra “Pájaro en el espacio” no era una obra de arte sino un objeto extraño, y por lo tanto sujeto al pago de una tasa. Tras cuatro años de litigios, la justicia le dio la razón; ello nos mostró la verdadera cara del escultor, un hombre arisco, huraño y misántropo, quizás debido a todas las penurias y privaciones de unos comienzos difíciles.

Constantin Brancusi – Pájaro en el espacio, 1923. Bronce pulido. Es la decimoquinta de una serie de variantes de bronce o mármol que realizó entre 1919 y 1923.
Constantin Brancusi – Pájaro en el espacio, 1923. Bronce pulido. Es la decimoquinta de una serie de variantes de bronce o mármol que realizó entre 1919 y 1923.

Brancusi consagrado.

Pero tras la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918), se convirtió en uno de los grandes escultores de la vanguardia artística. Por mencionar algunas de sus obras más representativas, en 1937 volvió a Rumanía para desarrollar la obra “Columnas sin fin”, de treinta metros, para el parque público de  Targu Jiu. En la India, por encargo del maharajá de Indore, proyectó un templo de meditación. Sus obras “Mademoiselle Pogany”, “El recién nacido” y “Pájaro en el espacio” son sus creaciones más apreciadas, y en ellas muestra esa búsqueda permanente de la forma pura, hasta los límites de la abstracción.

La influencia de Brancusi.

Brancusi es considerado un pionero del arte moderno. Su influencia es reseñable en el arte de sus contemporáneos y posteriores artistas. Su influencia se puede ver en artistas como Wilhelm Lehmbruck, Amedeo Modigliani, Hans Arp, Isamu Noguchi, Henry Moore o Carl Andre entre muchos otros.

Terminamos con una cita suya que, en parte, define su concepción de obra y su personalidad: “Hay imbéciles que dicen que mi obra es abstracta; eso que ellos llaman abstracto es lo más realista, porque lo que es real no es el exterior sino la idea, la esencia de las cosas”. Esto es todo por hoy, gracias por haber llegado hasta aquí, nos despedimos hasta la próxima entrada en nuestro blog www.tasararte.com/blog/

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