Arte deslocalizado. El caso de la Natividad de Caravaggio.

Vicisitudes y tribulaciones de algunas obras de arte. Continuación.

En nuestra anterior entrada de blog, hace siete días, comenzamos una saga de cuatro capítulos sobre arte deslocalizado, arte robado que aún hoy no ha sido encontrado, que continúa en paradero desconocido.

La semana pasada tratamos El caso del Altar de Gante, en el que uno de los paneles, el de “Los Jueces Justos”, fue robado en 1934 y su -presunto- ladrón se llevó el secreto de su paradero a la tumba. Hoy lo hacemos con El caso de la Natividad de Caravaggio, robado por la Cosa Nostra de una iglesia de Sicilia.

1969. El robo de la Natividad de Caravaggio.

Por lo que se sabe de la investigación, parece que fueron unos ladronzuelos de poca monta los que decidieron robarlo.

Se fijaron en un enorme cuadro colocado sobre el altar del Oratorio de San Lorenzo, una parroquia del centro de Palermo, la capital de Sicilia, en Italia.

La noche del 17 de octubre de 1969 entraron en la iglesia, que no contaba con ninguna protección especial, se subieron a una escalera y con una navaja de afeitar cortaron la enorme y pesada tela (268 × 197 cm. y alrededor de 100 kg.).

Esta manera de actuar tan zafia, cortando en vez de desenmarcando, demuestra que no sabían el valor de lo que estaban robando. Por el peso, seguramente se les caería al suelo y desprendiese parte de la pintura. Y para mayor ultraje, parece ser que enrollaron la tela sin ningún tipo de protección.

La Cosa Nostra se interesa.

Gaetano Badalamenti, por entonces “Capo dei capi” de la Cosa Nostra, la mafia siciliana, se enteró del robo por los periódicos y no dejó pasar la oportunidad. Se puso en contacto con Stefano Bontate, responsable de la organización criminal en la zona del oratorio de San Lorenzo, y a principios de 1970 ya tenía en su poder la Natividad de Caravaggio.

El llanto del intermediario.

Badalamenti buscó a un posible comprador. Entró en contacto con un anticuario suizo -ya fallecido-, que viajó a Sicilia y pidió que le dejaran solo para contemplar la obra. Cuando el marchante la vio, se echó a llorar por el lamentable estado en el que se encontraba la obra.

¿Dónde está la Natividad de Caravaggio?

Hubo quien dijo que el cuadro se exponía en las reuniones de los capos en señal de poder, otro que comentó que se lo habían comido los ratones y los cerdos al dejarlo olvidado en un establo, y alguno incluso aseguró que había sido enterrado en una urna metálica que nunca se pudo localizar.

La versión más extendida es la de que se cortó la obra en siete u ocho trozos para ser vendidos en el mercado clandestino internacional. Las ventas se realizaron en Suiza y tuvieron como destino a compradores tanto europeos como de otros continentes.

Todo lo que se sabe sobre las vicisitudes y tribulaciones de la Natividad de Caravaggio es gracias al testimonio de dos antiguos mafiosos que pasaron a colaborar con la Justicia: Gaetano Grado y Francesco Marino Mannoia.

Una réplica realizada en Madrid.

El Oratorio de San Lorenzo de Palermo luce sobre su altar una reproducción de alta resolución del cuadro. Realizada en el estudio madrileño Factum Arte, costó más de 100.000 euros y fue colgada en diciembre de 2015 para sustituir a una vieja fotografía ampliada. Fue la primera representación que se colocó después de dejar durante décadas el marco vacío del cuadro.

La Natividad de Caravaggio.

Michelangelo Merisi (Milán, 1571 – Porto Ércole, 1610), más conocido por Caravaggio, terminó de pintar esta obra maestra al final de sus días, en 1609. Fue un encargo para el Oratorio franciscano de San Lorenzo, en Palermo, capital de Sicilia. El título completo es “Natividad con San Francisco y San Lorenzo (Natività con i Santi Francesco d’Assisi e Lorenzo)”. Es un óleo sobre lienzo de 268 × 197 cm.

Caravaggio utiliza el recurso anacrónico de incluir en la escena dos santos: San Francisco y San Lorenzo. Toda la estructura agrupa a los personajes en una especie de círculo que parece rodear protectoramente a la madre y al niño, desnudo sobre unas pajas en el suelo, como testimonio de pobreza y humildad. El único elemento que introduce movimiento y celebración de la Natividad es el angelote que desciende. Se trata de un modelo tomado directamente de algún muchacho de la calle. En una mano porta una filacteria que anuncia la «Gloria a Dios en las alturas», mientras que la otra mano señala al cielo, indicando el origen divino del niño.

Colofón.

Desde aquel trágico día de octubre de 1969 nadie ha vuelto a ver la Natividad de Caravaggio en público, lleva 50 años en lo más alto de la lista de las joyas de la historia del arte robadas.

No deja de ser paradójico que justo en estas fechas especiales, en las que se celebra el nacimiento de Jesucristo, tratemos el caso de esta obra en concreto, una Natividad; sirva ello para desear su pronta aparición y restitución a su lugar de origen, y sirva también para que desde Tasararte deseemos a nuestros lectores Feliz Navidad, feliz año y que 2020 sea un año lleno de éxitos para todos, tanto en lo profesional como en lo personal. Esto es todo por hoy, hasta la próxima entrada en nuestro blog www.tasararte.com/blog/

Caravaggio – Natividad con San Francisco y San Lorenzo (Natività con i Santi Francesco d’Assisi e Lorenzo). 1609. Óleo sobre lienzo. 268 × 197 cm. Expuesto en el Oratorio de San Lorenzo en Palermo hasta su robo en 1969.

El 13 de diciembre de 2015, en una ceremonia presidida por el Presidente de la República de Italia, Sergio Mattarella, se “inauguró” la recreación de la Natividad de Caravaggio realizada por Factum Arte. La reproducción está colocada en el lugar exacto en que colgaba la pintura original, sobre el altar en el oratorio de San Lorenzo, en Palermo.

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